SUPURACION DE OIDO (OTORREA)

Dr. Gabriel Filiberti
Otorrinolaringólogo

Para Pediatras y Generalistas

Entendemos por otorrea la ocupación del conducto auditivo externo con un material líquido que puede tener las más variadas características. Mucoso, seroso, melicérico, hemorrágico, filante, fétido, etc.
Cuando un paciente se presenta a la consulta por otorrea es muy probable que lo único que podamos ver en un primer momento es el CAE (Conducto Auditivo Externo) lleno de secreciones y nada más, así que no nos va a quedar otra alternativa que interrogar al paciente, y sobre la base de los datos clínicos imaginarnos un posible diagnóstico. Para ello es importante tener en claro algunos conceptos para poder dirigir nuestro interrogatorio de forma adecuada y acrecernos así con más posibilidades a un diagnóstico correcto.
Sabemos que cuando hablamos de otitis, y nos referimos a ellas como crónicas, no estamos usando como variable el tiempo que hace que está con la otorrea sino la presencia o no de una perforación timpánica permanente. Este primer concepto es fundamental a la hora de interrogar debido a que se manifiestan de manera muy distinta las otitis cuando asientan sobre un tímpano sano que cuando lo hacen sobre uno que presenta una perforación timpánica. Dicho de otra forma, una otitis media aguda va a formarse en un tímpano cerrado comenzando con la acumulación de moco, ese moco después se contamina, se produce una acumulación de material purulento en un tímpano cerrado, por isquemia este tímpano se rompe, el material sale al CAE, el tímpano se repara y el oído generalmente se cura. Estas etapas no son mas que los cuatro estadíos de las OMA (Otitis Media Aguda), de congestión, supuración a tímpano cerrado, supuración a tímpano abierto y reparación. Clínicamente lo vemos como el niño que esta resfriado y a los días del resfrío comienza con fiebre alta, dolor, diarrea o vómitos y todo este cuadro mejora con la otorrea.
Si la infección asienta sobre un tímpano perforado, la historia es completamente distinta. Generalmente nos suelen referir que los episodios de otorrea se dan de la manera más caprichosa; se resfría y le sale "pus" por el oído, o esto le ocurre en el verano cuando mete la cabeza debajo del agua, o el niño está de lo más bien y la mamá detecta la otorrea porque ve sucia la almohada, pero el niño esta totalmente libre de síntomas. Si la historia es como la descripta, nosotros deberíamos estar pensando que el proceso asienta sobre un tímpano previamente perforado y en este caso se estaría tratando de una otitis media crónica.
Sabemos también que en las OMC el borde de la perforación juega un papel importante y se puede comportar básicamente de tres formas distintas:

  • que en el borde de la perforación se pueda diferenciar claramente la epidermis por fuera y la mucosa por dentro. Que el borde sea un anillo fibroso que haga de barrera a la piel y ésta no entre dentro del oído medio, y en este caso debemos hablar de una otitis media crónica simple.
  • que la epidermis del CAE y de la cara externa o lateral del tímpano llegue al borde de la perforación, entre dentro del oído medio, se recueste sobre las estructuras de él y salga. En este caso, debido a que la epidermis ha entrado en el oído medio a través de una perforación tendríamos que hablar de una otitis media crónica, ya no simple como en el caso anterior sino de tipo epidermizante, y como la epidermis solo se apoya en el oído medio la llamaremos otitis media crónica epidermizante cicatrizal.
  • es similar al caso 2 nada mas que ahora la epidermis entra al oído medio, lo tapiza y comienza a plegarse y plegarse, dar vueltas y meterse en los intersticios, descamar piel y cristales de colesterol, crecer en forma expansiva y destruir estructuras por compresión. Este tipo de tejido recibe el nombre de colesteatoma y la otitis que produce el de otitis media crónica colesteatomatosa.

Como podemos ver, nuestro paciente que por el momento tiene todo el CAE lleno de material purulento puede ser asiento de las más variadas situaciones a las que podemos agregar la supuración de la piel en las otitis externas, las producidas por aspergilus niger en las otomicosis, las melicericas y a veces hemorrágicas secreciones de las miringitis bullosas, los eczemas, etc. por nombrar las más comunes. Histiocitosis, granulomas, tumores, también producen otorrea pero dada su baja frecuencia no me extenderé en ellas.
Ahora sabemos las causas que producen otorrea y por el interrogatorio tenemos alguna aproximación diagnóstica pero nos hace falta ver y sólo tenemos el otoscopio, la madre ansiosa y el niño transformado en un demonio de Tasmania al que debemos revisar. Los otorrinolaringólogos tenemos en el consultorio luz frontal lo que nos permite tener las dos manos libres, aspirador con cánulas delgadas y pequeños utencillos que nos permite limpiar en forma fácil y medianamente segura el CAE pero, como este trabajo esta dirigido a médicos pediatras y médicos generalistas es que deseo trasmitirles algunas prácticas que les pueden ser útiles en vuestro consultorio. El limpiado del CAE se puede hacer con el aspirador si es que el niño colabora y no mueve mucho la cabeza, o con pequeñas torundas de algodón colocadas en un explorador. Debemos fabricar un hisopo pero este debe ser flaco y largo de modo tal que si la punta entra en contacto con la membrana del tímpano no le haga daño, se lo gira como si estuviera enroscando un spaghetti con un movimiento de entrada y salida y se lo debe cambiar las veces que sea necesario. Si el niño se mueve mucho, lo más probable es que le hagamos daño o que en su defecto la próxima visita sea muy parecida a una pelea de fondo, así que lo mejor que se me ocurre que se puede hacer, es lavarle el oído y para ello es muy bueno usar una jeringa de 10 cm, la punta de teflón de un abocatt delgado y vinagre de alcohol. Este vehículo es interesante ya que no arde, remueve bien las secreciones y deja en el conducto una acidez que es muy efectiva para las pseudomonas que suelen abundar en estas secreciones. Recién ahora que el CAE esta limpio podremos colocar nuestro otoscopio y a 4 aumentos poder ver y hacer el diagnóstico. En este apartado siempre me gusta hacer hincapié en la gran utilidad del otoscopio neumático. El nos va a aportar una gran cantidad de datos que si no lo utilizamos sencillamente los perdemos. Ya hecho el diagnostico procedemos al tratamiento que lo resumiré por patología.


OTITIS MEDIA AGUDA

*amoxicilina como primera elección junto con analgésicos y antifebriles. Las gotas no tienen sentido y los esteroides tienen alguna indicación precisa.
*amoxicilina mas ácido clavulánico como segunda línea, compartiendo esta con cefuroxima o eventualmente cefaclor.
*ceftriaxona como tercera línea de tratamiento, siendo éstas de tratamiento conjunto con infectología.



OTITIS MEDIA CRONICA

Si no está complicada, los lavados con ácido acético seguido de la colocación de gotas suele ser suficiente para hacer el diagnóstico y en el caso de las OMC simples hasta se suelen curar. Siempre aconsejo esperar para dar antibióticos sistémicos, hay que lavar, colocar gotas y controlar. Colocar las gotas en un CAE lleno de secreciones es la mejor forma de asegurarse el fracaso; se debe instruir a la mamá para que le lave con vinagre, le seque y después le coloque la gota. En unos días, cuando el conducto este limpio que sólo coloque la gota pero que no gaste gotas en vano. Si es un colesteatoma no tenga dudas que no va a curar, pero Ud. va a poder ver bien y lo podrá derivar al orl con un diagnostico certero.



OTOMICOSIS

La remoción de las secreciones seguidas de la colocación de timerosal suele ser suficiente junto con evitar la entrada de agua en el oído. El problema se da cuando la micosis asienta sobre un tímpano perforado, en este caso el timerosal en el oído medio puede hacer que su paciente tenga de Ud. un muy mal recuerdo, por eso, si es una otomicosis y el tímpano presenta una perforación Ud. debería remover las secreciones y después colocar gotas o cremas con nistatina, econazol, micomazol o clotrimiazol.



MIRINGITIS BULLOSA

En estos casos sólo la colocación de gotas suele ser suficiente debido a que la secreción es serosa y sale sola por declive. En los casos que el paciente este resfriado, con fiebre o con mucha tos estaría indicado además de las gotas en el CAE, claritromicina por vía oral.
  • En todo oído supurante hay dos cosas que hay que tener muy presente
    No tener el oído tapado. Sólo taparlo para que no entre agua pero después dejarlo destapado para que ventile, drene y no sea un caldo de secreciones estancadas.
  • Si las secreciones son fétidas tener mucho cuidado con las moscas. Estas son atraídas por el olor y aprovechando el sueño o el descuido del niño pueden desovar en el CAE y producir una miasis

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