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| MANIFESTACIONES
OTORRINOLARINGOLOGICAS DEL REFLUJO GASTROESOFAGICO |
Los
trastornos de la voz a causa del reflujo gastroesofágico
constituyen una entidad de relativa frecuencia, que a menudo
no es diagnosticada ni tratada. Se estima que alrededor de dos
tercios de los pacientes que consultan a un otorrinolaringólogo
con trastornos laríngeos y de la voz padecen reflujo
gastroesofagico como causa primaria o como un factor etiologico
secundario. En este trabajo, se revisarán los síntomas
otorrinolaringológicos, causas, diagnóstico y
tratamiento del reflujo gastroesofagico.
| MECANISMO
DEL REFLUJO GASTROESOFAGICO |
El
reflujo gastroesofagico es una condición que ocurre cuando
la relajación del esfinter esofágico inferior
permite el reflujo del contenido ácido del estómago
hacia el esófago y desde este, hacia la laringe e hipofaringe.
El peristaltismo esofagico remueve la mayoria del contenido
acido del estomago, y la saliva se encarga de neutralizar el
resto.
El principal
síntoma de reflujo es un ardor retroesternal (pirosis)
que se irradia hacia el cuello. El ardor puede ser calmado con
antiácidos, pero dicho alivio es solo temporario. En
algunos pacientes el reflujo puede causar dolor toráccico,
pudiendo ser confundido con coronariopatías. También
puede exacerbar el asma o causar otros problemas pulmonares.
La extensión
del daño epitelial del esófago depende de la frecuencia
con que se produzca el reflujo y el tiempo de contacto de dicho
contenido con la mucosa. La Pepsina es el principal componente
del reflujo, y el daño producido por esta se caracteriza
por ulceración, erosión y hemorragia extensa de
la mucosa. El acido y la pepsina juntos son mas
dañinos para la mucosa que cada uno de ellos por separado,
y la presencia de sales biliares incrementa aún
más los efectos de estos últimos.
La relajación
del esfínter esofágico inferior es más
común luego de las comidas, y mas común aún
luego de comidas con alto contenido en grasas, ya que estas
demoran el vaciamiento gástrico, y su presencia a nivel
de duodeno es un estímulo para la relajación del
esfínter esofágico inferior. Otros alimentos que
tambien se relacionan son la manteca, frituras, chocolate, queso,
huevo, carnes rojas, cafeína (especialmente el te y cafe),
bebidas carbonatadas (bebidas cola), menta y el consumo de alcohol
particularmente en la noche. La hernia hiatal puede jugar un
rol a considerar en esta patología. El incremento de
la presión intraabdominal resultante de ropas demasiado
ajustadas, obesidad, embarazo, ejercicios, tos, abuso de comidas
o bebidas carbonatadas favorece el reflujo, y hipersecreción
gastrica asociada al estres y el tabaco, es frecuentemente encontrada
en estos pacientes.
| MANIFESTACIONES
OTORRINOLARINGOLOGICAS DEL REFLUJO |
En
pacientes con reflujo gastroesofágico y laringitis la
manifestación clínica más frecuente es
la disfonía (90%), y el 10% de los pacientes tienen granulomas.
Dicha disfonia puede ser cronica o intermitente. Los pacientes
con disfonia intermitente acusan sufrir de "laringitis" que
dura por días o semanas, varias veces al año.
Algunas personas con reflujo laringofaríngeo tienen acidez,
pero a menudo este síntoma no está presente. En
efecto, la mitad de los pacientes con reflujo, no tienen síntomas
de acidez, y esto se debe a que el contenido que refluye no
permanece el tiempo suficiente en el esófago como para
irritar la mucosa. Comparando la laringe e hipofaringe con el
esófago, resulta que estos son mucho más sensibles
a la irritación producida por el contenido estomacal.
Otros síntomas frecuentes consisten en tos crónica,
carraspera, disfagia, fatiga vocal, otalgia regurgitación,
sensación de sequedad laríngea, dolor cervical
lateral, laringoespasmo, halitosis, afonía.
Síntomas
asociados con reflujo gastroesofágico
- Disfonía
crónica, afonía.
- Disfonía
intermitente
- Fatiga
vocal
- Carraspera
crónica
- Excesiva
secreción laringea
- Descarga
postnasal
- Tos
cronica (productiva o no)
- Disfagia
- Sensación
de opresión en el cuello
- Persitente
deseo de carraspeo
- Dolor
cervical
- Laringoespasmo.
Estenosis laríngea
- Alitosis
Muchas
son las patologías laríngeas asociadas con el
reflujo, y las manifestaciones laríngeas varían
considerablemente. El edema laríngeo es la marca del
reflujo laringofaríngeo, y es frecuentemente pasado
por alto como hallazgo positivo. Muchos otorrinolaringólogos,
confían sus sospechas en el hallazgo de eritema, o "laringitis
posterior" (Aritenoides congestivos, hipertrofia de mucosa de
la comisura posterior), pero desafortunadamente estos hallazgos
no estan presentes en la mayoría de los pacientes con
reflujo. El edema de la mucosa puede ser difuso o puede crear
una imagen falsa de "sulcus vocalis" (Seudo sulcus) que es el
resultado del edema subglótico en el espacio de
Reinke. La presencia de secreciones en la laringe no siempre
es el resultado de una infección o de descarga postnasal.
Este hallazgo puede resultar probablemente de la respuesta tisular
de la mucosa a la irritación crónica. Ademas de
la ulceración y de granulomas encontrados en estos pacientes,
en muchos de ellos se asocia el reflujo al mal hábito
vocal.
El
laringoespasmo paroxístico, si bien es un
síntoma poco frecuente, para el paciente que lo experimenta
resulta una experiencia muy desagradable, ya que se acompaña
de un severo estridor inspiratorio a causa de una repentina,
prolongada y energica aposición de la cuerdas vocales
como consecuencia de una respuesta laríngea refleja al
reflujo. El arco reflejo, consiste en una rama aferente a traves
del nervio laríngeo superior y una rama eferente, el
nervio laringeo inferior. Dicho cuadro es tan característico
que el paciente en la consulta puede llegar a imitar con gran
similitud. Es de aparición paroxística y ocurre
sin aviso. A veces despierta al paciente mientras que en otros
ocurre durante el día
En el
Edema de Reinke, la degeneración polipoidea
resulta de la irritación laríngea crónica
por períodos de varios años, es casi siempre bilateral
y afecta principalmente a mujeres fumadoras en edad adulta;
sin embargo ha sido observada en no fumadores o en hipotiroideos.
Esta degeneración polipoidea puede mejorar con terapia
antirreflujo y la sesación de fumar. De todas maneras
la mayoría de estos pacientes necesitan tratamiento quirúrgico.
Es llamativo que luego del tratamiento quirúrgico algunos
pacientes permanecen con disfonía prolongada, que en
parte puede ser debida a reflujo gastroesofágico, por
lo tanto se debería instituir terapia anti reflujo en
el período perioperatorio. Muchos de estos pacientes
con degeneración polipoidea tienen pHmetría anormal.
La Estenosis
laríngea, es causada tambien por el reflujo,
siendo este factor el segundo en importancia luego del trauma.
Esta manifestación incluye la estenosis subglótica
y la estenosis laríngea posterior, y en sus comienzos
se observa como edema generalizado con formación de tejido
de granulación, el cual se organiza posteriormente llevando
a la estenosis por fibrosis. El tratamiento quirúrgico
de la estenosis falla cuando no se corrige previamente el reflujo
y se han observado buenos resultados con la utilización
del Omeprazole o la fundoplicatura.
En el
Cancer de laringe, el reflujo gastroesofágico
actúa como un factor de riesgo en algunos casos, siendo
favorecido en este tipo de pacientes por la combinación
del etanol y el tabaco que predisponen el reflujo. El tabaco
y el alcohol influyen adversamente en casi todos los mecanismos
antirreflujo: retardan el vaciamiento gástrico, disminuyen
la presión del esfínter esofágico inferior
y la motilidad esofágica, disminuyen la resistencia mucosa
e incrementan la secreción ácida del estómago.
Cuando
un paciente se presenta con disfonía, disfagia, carraspera
crónica, tos crónica, etc. síntomas que
sugieren la posibilidad de reflujo gastroesofágico, el
otorrinolaringólogo debería realizar un completo
exámen clínico y una fibrolaringoscopía,
fotografiar la laringe y considerar el monitoreo del pH (en
24hs.), y en algunos casos la esofagografia con bario (Trgo
de bario). El monitoreo del pH en 24 horas tiene mucha importancia
en el diagnóstico de este tipo de patología, ya
que tiene gran especificidad y sensibilidad.
ENDOSCOPIA
LARINGEA
La
endoscopía laríngea puede mostrar eritema
de la mucosa, o placas blanquecinas en la laringe posterior,
una imagen laríngea normal o en casos severos ulceración
o pólipos en las cuerdas vocales. El edema y la hipertrofia
de la mucosa de la comisura posterior se observaen diferentes
grados, desde mínimos cambios, como una mucosa opalescente
con la preservacion de la concavidad de la comisura posterior;
cambios moderados, como obliteración de la concavidad
de la comisura posterior, adoptando la imagen de una "línea
recta", hasta el edema que traspasa los límites de la
luz endolaríngea, aveces creando una convexidad de dicha
comisura. Esta hipertrofia de la comisura posterior puede
ser confundida con una formación neoplásica.
Puede
observarse también edema importante de las cuerdas verdaderas
y falsas que "obliteran" el ventrículo, uno de los hallazgos
más sospechosos de reflujo laringofaríngeo.
Hallazgos
endoscópicos en la laringe:
-
Eritema de la mucosa
-
Edema de mucosa
-
Placas blanquecinas en laringe posterior
-
Imagen laringea normal
-
Ulceración, pólipos
-
Secreción en la laringe
MONITOREO
DE pH
El Monitoreo
de pH es usado para medir el ácido en el esófago
y en la faringe. Se realiza colocando dos probetas, a traves
de la nariz, hacia la faringe, donde permanecerá durante
toda la noche.Una de las probetas es colocada en el esofago
distal a cuatro centímetros del esfinter esofágico
inferior, y la otra colocada en la hipofaringe, detrás
de la laringe, justo por debajo del esfínter esofágico
superior. Ambos sensores estan conectados con un cateter a una
pequeña computadora que el paciente lleva alrededor de
la muñeca. En general, el más importante parámetro
que se considera es el porcentaje de tiempo que el pH es menor
que 4, y su medición es grabada por tiempo en el la posisción
parado, tiempo en la posición supina y total de tiempo
del estudio. Cuando es positiva, es diagnóstica de reflujo
laringofaríngeo.
El monitoreo
a doble probeta del pH es de particular importancio en ORL ya
que de otra manera el diagnóstico no podría confirmarse.
ESOFAGOGRAFIA
La esofagografia
con bario, se realiza mediante un trago de bario usado como
material de contraste radiológico, lo que permite al
otorrinolaringólogo controlar la integridad de la luz
esofágica. A pesar de que el trago de bario, no es un
estudio sensible para demostrar reflujo gastroesofágico,
puede poner de manifiesto anormalidades que de otra forma pasarían
inadvertidas como por ejemplo el esófago de Barrett,
carcinoma de esófago, ulceras.
En vistas
de que la mayoría de los pacientes con reflujo laringofaríngeo
poseen buena función del esófago, y no tienen
esofagitis, la esofagografía no se recomienda.
Comparada
con el esófago, la laringe es mucho más susceptible
al efecto del reflujo, ya que esta no tiene un mecanismo de
clearence como el esófago, y además su mucosa
es mucho más delgada y delicada, no adaptándose
al reflujo. Se ha demostrado en experimentos con perros, que
la aplicación de ácido y pepsina (tres veces por
semana solamente) en la región subglótica resultó
en lesiones de la mucosa, ulceración cricoidea y estenosis
subglótica. Por lo tanto, se requiere un óptimo
tratamiento de la acción adversa del ácido sobre
la laringe.
El tratamiento
del reflujo laringofaríngeo, debe ser individualizado
y adecuado a la sintomatología del paciente. En general
hay varias pautas de tratamiento:
- Cambio
de hábitos y dieta para reducir el reflujo
- Medicación
para reducir el ácido estomacal
- Cirugía
para prevenir el reflujo
La mayoría
de los pacientes necesitan tratamiento por algún tiempo,
mientras que otros lo necesitan todo el tiempo. Algunos pacientes
se recuperan completamente en el lapso de meses, pudiendo haber
curado. De alguna manera padecer de reflujo laringofaríngeo
es como tener presión arterial alta; con tratamiento
puede no producir problemas medicos serios, mientras que sin
tratamiento puede ser serio, y en algunos casos peligroso.
En general
se preconizan tres niveles de terapia antirreflujo.
- Nivel
I: Modificación del estilo de vida y la dieta
- Nivel
II: Nivel I más bloqueantes H2 (como cimetidina, ranitidina
o famotidina
- Nivel
III: Terapia con Omeprazol o Cirugía antirreflujo.
La experiencia
clínica de algunos otorrinolaringólogos parece
indicar que el tratamiento debe ser individualizado, con el
nivel de tratamiento dependiendo de la severidad de la sintomatología.
Para pacientes con reflujo "común", el nivel I o nivel
II de tratamiento puede ser la terapia adecuada, sin embargo
se puede esperar el fracaso en el tratamiento en aproximadamente
35% de los pacientes. Si falla el nivel II, está indicado
el tratamiento con omeprazol. Es interesante destacar que en
los pacientes con reflujo laringofaríngeo, los síntomas
no se resuelven en el período de días o semanas,
y a menudo lleva meses para la resolución completa.
Idealmente,
en todos los pacientes con carcinoma de laringe, estenosis o
laringoespasmo, debería realizarse un dosaje en 24 horas
del pH, antes de instituirse el tratamiento, lo cual no siempre
es posible, particularmente si el paciente requiere de tratamiento
quirúrgico de urgencia, como la traqueotomía.
Sin embargo se deberían realizar todos los esfuerzos
para obtener el estudio del pH previo al tratamiento en este
grupo de pacientes, porque:
- Establece
el diagnóstico
- Determina
la severidad del reflujo
- Permite
que el tratamiento sea individualizado
- Justifica
un tratamiento no convencional.
El problema
con los bloqueantes H2 es que la pepsina, que es el principal
agente en el reflujo, se activa con el ácido del estómago,
y a un pH de 4.5, el 70% de la actividad peptica se mantiene.
El Omeprazole,
ha revolucionado la terapia antirreflujo, comparada con los
resultados obtenidos con los bloqueantes H2.
| NIVELES
DE TRATAMIENTO PARA REFLUJO |
NIVEL
I
Consiste
en modificación de hábitos de vida y alimentarios.
Las grasas disminuyen la presión del esfínter
esofagico inferior, permitiendo el paso del contenido ácido
del estómago hacia el esófago. Por otra parte
se debería aconsejar la dieta rica en proteínas
ya que estas aumentan el tono del esfínter esofágico
inferior. También se desaconseja la ingesta de chocolates,
mentas, bebidas carbonatada, cafeína, etanol. También
es conveniente en estos pacientes no acostarse hasta 3 horas
después de las comidas.
Las
modificaciones en el habito de vida, consisten en dejar
de fumar, no usar ropas ajustadas, pérdida de peso, elevación
de la cabecera de la cama.
Los
líquidos antiácidos administrados una hora antes
de las comidas y antes de dormir, han demostrado disminuir la
secrecion ácida durante tres horas.
NIVEL
II
Consiste
en agregar al nivel I medicación, con el objetivo de
disminuir la secreción. Los bloqueantes H2, disminuyen
segura y eficazmente la secreción ácida. Estos
agentes, inhiben selectivamente la estimulación de las
células parietales por la histamina. Los más utilizados
son cimetidina, famotidina y ranitidina
Los
agentes colinérgicos también tienen sus efectos
benéficos. Estos han demostrado incrementar el tono del
esfínter esofágico inferior, incrementar la amplitud
de la peristalsis del esófago y promover el vaciamiento
gástrico. Los más utilizados son cisapride
y metoclopramida. Cisapride, actúa vía
receptores de serotonina estimulando la secreción de
acetilcolina en el plexo mientérico, el cual incrementa
la motilidad esofágica y acelera el vaciamiento gástrico.
Esta droga es sinérgica con los bloqueantes H2. Estudios
realizados demuestran que a dosis de 10-20 mg de cisapride cuatro
veces al día, mejora la esofagitis (endoscópica
y sintomáticamente) en aproximadamente 57 al 69% de los
pacientes.
La terapia
inicial con ranitidina es aconsejada a dosis de 150 mg
diarios. Luego de que el paciente ha sido tratado durante seis
a ocho semanas, el otorrinolaringólogo debería
realizar un nuevo exámen, y si éste acusara recurrencia
de los síntomas o los hallazgos del exámen sugieren
recurrencia, la dosis de ranitidina debería aumentarse
de manera escalonada hasta 300 mg, en un período de semanas
o meses.
NIVEL
III
Si
la terapia con el nivel II falla, la dosis de ranitidina debería
escalonarse desde una dosis de 150 a 300 mg. Si el tratamiento
aún no es efectivo a altas dosis, se aconseja realizar
una pH-metría durante el tratamiento. Estos pacientes
deberían ser tratados con Omeprazole.
Es de
destacar que el tratamiento médico con bloqueantes H2
a menudo falla en pacientes con laringitis por reflujo.
- Omeprazole.
Es el primer miembro de una clase de agentes antisecretores,
los benzimidazoles. Este actúa mediante el bloqueo
irreversible de la enzima hidrogeno/potasio ATPasa (bomba
de protones) en la superficie secretora de las células
parietales del estómago. Esta droga usada en el tratamiento
del relujo, es mucho más efectiva que los bloqueantes
H2. Entre otros usos, incluye el tratamiento de la úlcera
gastroduodenal.
Cuando
Omeprazole fue introducido en Estados Unidos En 1989 The
Food and Drug Administration, recomendaba que sea usada
a dosis de 20 mg. diarios sólamente por seis a ocho semanas.
Dicha recomendación fue hecha poque el Omeprazole en
altas dosis y por períodos prolongados mostro en animales
de experimentación, la aparición de tumores carcinoides.
Por otro lado, en Europa, la terapia por largo tiempo con Omeprazole
no ha mostrado la aparición de ninguna forma de tumor
maligno, y se considera actualmente que ésta droga es
segura, y puede ser usada en períodos prolongados y a
altas dosis.
En pacientes
con reflujo la dosis inicial que se recomienda es de 20 mg diarios,
en una sola toma durante seis meses. Luego de estos seis meses,
y asumiendo que la voz del paciente ha retornado a la normalidad,
la dosis debería reducirse y comenzar con bloqueantes
H2. En aquellos en que la sintomatología es más
importante, puede administrarse Omeprazole dos veces al día.
En los
profesionales de la voz, con laringitis por reflujo, Omeprazole
debería ser usado antes y durante los períodos
de intensa actividad programada.
Existe
una alternativa terapéutica con respecto a la terapia
crónica con Omeprazole, que consiste en "pulsos", que
puede ser utilizada en algunos pacientes. Consiste en administrar
alternativamente Omeprazole y bloqueantes H2 cada seis meses.
Tiene como ventaja permitir que las células parietales
del estómago se "recuperen" durante la fase de tratamiento
con bloqueantes H2.
- CIRUGIA
ANTIRREFLUJO. En casos selectos, en aquellos con la forma
más severa de reflujo, particularmente en pacientes
jóvenes (menores de 40 años), se debería
considerar la cirugía (fundoplicatura). Si por ejemplo
una persona joven se presenta con obstrucción laríngea,
sin antecedentes de trauma o intubación, y la medición
del pH revela severo reflujo gastroesofágico y presion
muy baja del esfínter esofágico inferior (menos
de 6 mm de Hg) en la manometría, probablemente la cirugía
sería el mejor tratamiento antirreflujo. Esta situación
es muy infrecuente, pero existe, por lo que se debe tener
en cuenta.
Desde
que el reflujo faringolaríngeo ha sido reconocido clínicamente
en 1968 como un factor etiológico en numerosas patologías
laríngeas, a traves de publicaciones en la literatura,
el otorrinolaringólogo debería estar atento a
sus múltiples manifestaciones en la consulta diaria.
Con el advenimiento de la fibrolaringoscopía, método
por demás indiscutible en el estudio de las patologías
laríngeas, y la clínica, el diagnóstico
puede ser sospechado con interesante certeza, a la vez que la
farmacología nos brinda una importante herramienta para
su tratamiento médico, jugando un rol escencial en la
resolución de esta patología la modificación
de los hábitos de vida y dietarios, sin los cuales fracasaría
todo intento de curación.
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